Me cago en tus muertos, cabrón.
Entraste por una ventana estrecha, sin preguntar si podías entrar.
Hoy te agradezco que entraras silencioso, sin hacer ruido.
Eres un mierda, asqueroso.
Entraste tras dejar muros de piedras rotos.
Hoy te agradezco que no dejaras ninguno de pie.
Hoy te agradezco que compartieras tus videos de Martes y Trece.
Pasaste por mis lagunas secas de agua, llenas de llantos.
El tiempo ya no paciente, pero más llevadero.
Tengo que apretarte toda la barriga para hacerme feliz.
Bajaste del podium, del número uno.
Te dejaste encima las palabras odiosas de gloria.
Soplas y me caigo por impaciente.
Gracias por estar cuando “aprieta con violencia el vendaval asustando al huracán”.
las llaves de mi morada serán todas tuyas.
No odies a los enemigos, ten fe en ellos.
Por ponerme ante todo, ante todos, gracias.
De recuerdos quedará esta casa gracias a ti.
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Quiero cuidar una palabra para regalártela, quiero tener un hijo para que seas el padrino.
Debes saber que tienes el don del arte.
Que fuiste bautizado con los papelitos de libros de caballerías.
Seré tu escudero si te dejas.
Miraré por ti tras la esquina.
Sabes que eres un bien comprobado,
Un cero a la derecha de la coma, pero un diez a la izquierda.
Solo te pido que no me dejes nunca de querer,
porque si, lo sé, me quieres.
Y yo te quiero por ello.
Gracias por ponerme diques en mis batallas,
Por cubrirme la espalda en las trincheras.
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Ahora sube otra vez al podium, al número uno.