Caminando con vistas ecuestres lluviosas de esperanzas trastocadas,
Animando a las palabras volar sobre el fuego que queman las rodillas desfiguradas,
Temiendo a ladrones despiadados, fogosos, de ideales franquistas desesperados.
Volver a caminar con dientes por ojos y ojos por brazos mutilados,
Volver a caminar por donde ayer añorabas pasar para llorar al recordarlo.
Saber que quieres que nos odien por tener envidia de hombres más valientes que dan ostias sin rabia, con sobras de aliento marginado.
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Hoy ya se que no soy así, mis ropas rotas de caminar bajo pies sucios ya no existen.
Ahora me dirijo en busca de dama de ropajes blancos inmaculados,
doy batalla en los mínimos corazones limpios de pureza.
Mi honor esta por encima de la cintura, justo al lado del pulmón que no dejará de respirar fácilmente.
Mi cascarón me pesa más de lo que puedo soportar sin objetivo.
Me dirijo directamente a la boca de tus deseos, al castillo más alejado de la soledad, allí me espera tu aliento de flores reales, de ilusiones imposibles, de relatos de Alfonso X.
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Tú sabes que me he convertido en las peores pesadillas de tus estrechas fronteras, que no me pueden ver aquellos que con fuego juegan, y que se queman por avaricia.
Dame las gracias por salvarte de tu destino tronador, de llagas en la espalda.
Tengo por nombre mi patria, por destino mi libertad.
Vuelo por encima de las respiraciones ajenas, descargo mi rabia sobre tus faldones de plástico, sobre tus piernas inmóviles.
Nada detendrá mi afán impuesto de sangre, soy el rey del mundo.
Volveré en forma de pesadilla, caminaré por el pasillo de tu miedo, me acercaré a tu cara y volaremos juntos si hace falta.
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Mi entusiasmo por cambiar las reglas del juego no tiene fin, soy capaz de arrancar mis piernas del coche y desayunar en el más cutre antro de carretera.
Pediré tus sentimientos para comérmelos con las ganas de destrozarte la vida impuesta por tus padres mal nacidos.
Viviré deprisa, miraré al suelo al caminar por aceras de soledad ganada de antemano.
Escucharé la música más escandalosa, bajarán los vecinos a desequilibrar la tranquilidad, bombardearán la puerta, moverán tabiques, espantarán a los murciélagos de vida nocturna.
Voy a tener en cuenta que me saldrán canas a los veinte si me despisto y tomo café para emborracharme.
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Ya no quiero sacarme esta piel, no me quiero convertir en un justo caballero del siglo XXII, me volveré a morir, y ahora mi existencia carecerá de sonrisas bendecidas por los reyes de la edad moderna.
Trataré de buscar actos punibles, escándalos de tres horas, navajas oxidadas de cuatro puntas, aviones de vuelo raso, tres ojos en rostros pecaminosos, religiones perdidas, hojas arrugadas, vientos favorables.

No tengo nada que decir, nada que hacer. Mientras mis pies no puedan parar el ritmo de mis respiraciones volveré siempre en forma de pensamientos, pensamientos alargados para no sufrir la abstinencia de sexo real en un mundo futuro.
Te quiero aire que me soplas por la espalda.